Hace unos diez meses me subí a un avión junto a mi amiga Mabel que nos había invitado a mi y a otras dos amigas a pasar unas vacaciones. Hablando de todo un poco, le pregunté algo que me ronda la cabeza hace años: que qué tengo que hacer para trabajar como ella recorriendo mundo y conociendo gente. "¿Sabes inglés?", me preguntó. "Bueno... a mi profe que vocaliza estupendamente le entiendo, pero a los guiris...", le contesté. "Si aprendes inglés habrás metido un pie y medio dentro". Así que yo, tras un tiempo de meditación, charlas conmigo misma, intercambio de opiniones con mis allegados, etc... me encuentro a punto de tomar un avión dirección a la escuela: Londres.
Sí, eso ya me lo han dicho: Londres no es el mejor lugar del mundo para aprender inglés. Está tan lleno de extranjeros que casi no se habla. Sin embargo, otros me dicen lo contrario. Por lo que creo que son experiencias personales y que de lo que se trata es de hacer vida con los ingleses, no con los extranjeros. Así que he elegido ese lugar para vivir mi propia experiencia.
Después de tomar la decisión, se han dado un cúmulo de circunstancias que me han encaminado unas tras otras a lanzarme a esta aventura. La última, y puesto que lo que más me está costando es dejar a mi gente pamplonica y mi piso 'mejorimposible bienubicado', es que ha venido el portero a decirme que me van a limitar la potencia eléctrica tanto tanto que no voy a poder ni cocinar con un sólo redondel de la vitro, no digamos ya con dos y con la luz de la cocina encendida. Así que, ¿qué hacer si no puedo invitar a mis amigos a mi piso a cenar? No me ha quedado alternativa.
¡Y aquí estoy! Creando este blog del que tanto he hablado y espero que sigáis, sobre todo mi madre que siempre se preocupa de por dónde ando (ya te enseñaremos a entrar, tranquila; hermanas, ¡help!), con mis escasos conocimientos (dadme tregua, bikonianos) sobre el tema y recurriendo al de mi ex compi y amiga 'Tu blog a porter' para copiarme de algunas cosas (Ana, pondré "vía...", ¡promised!). No olvido agradecer a Maitetxu el Brainstorming que nos obligó (sí, Iñaki, fue obligación) a ausentarnos de nuestras casas hasta el amanecer con el buen fin de ponerle nombre.
Por mi parte, procuraré ir contándoos mis andanzas, haciendo mis recomendaciones y esas cosas. Lo primero va a ser este finde en Madrid con mis chicas -Maite, María y María-, pero esto será mañana que ahora mirad la hora que es...