Sunday, 25 September 2011

(No) Hablar por hablar

Me encanta escuchar RNE los fines de semana por la mañana. Hay un programa los sábados y domingos de 8h a 13h (una hora menos en Canarias jeje...), No es un día cualquiera, que me entusiasma. Uno de los motivos es que aboga por el uso correcto de la lengua española. Otro es que trata con seriedad y humor, según sea preciso, los temas que aborda. Tienes la sonrisa asegurada, en ocasiones la carcajada, en esas cinco horas que dura. Los oyentes de este programa no son oyentes, sino escuchantes. A buen entendedor... :)

También me encanta cuando la gente dice algo cuando habla. Hay que saber hablar, para hacerlo. Si no, lo mejor es quedarse callado. A hablar se aprende escuchando. También -esto lo aprendí de un antiguo noviete- hay que saber en qué momento hablar. Esto es muy importante. Puedes tener algo vital que decir que, si no lo haces en el momento oportuno, pierde el sentido. Entonces, para hablar hay que tener paciencia.

En definitiva, si uno que me encanta No es un día cualquiera, con que agradezco echarme unas risas y adoro aprender de lo que escucho, me quedo con un fragmento del programa en el que el colaborador Juan Carlos Ortega narra este cuento con moraleja, "La veloz mente de Santiago"***.


*** Es un fragmento de 6:38 minutos de programa. El cuento empieza en el minuto 1:40 y dura menos de dos minutos. Recomiendo escuchar el fragmento completo pero si tienes prisa, salta al cuento directamente :)

Monday, 19 September 2011

"Et la revoilà"

Hoy hace un año que publiqué la primera entrada de este blog. En este año, mi vida ha dado varios giros. El primero negligentemente inesperado, después otro esperadamente inesperado -o quizá viceversa- y, el último, totalmente inesperado. Los tres tienen fecha, nombre y apellido... y han marcado mi vida para siempre, a mí y a los míos.

Y como no hay mal que por bien no venga, este año ha provocado en mí una corriente de cambios que me han hecho reestructurar mi escala de valores, pensar en cosas que antes ni por asomo me planteaba, valorar a la gente que vale la pena y mandar a la mierda a aquella que no lo vale. Descubrir a gente que de otro modo no habría descubierto, y encontrar a mi lado a más de los que habría pensado.

Creé Cuaderno Bebitácora hace un año con el fin de contar mis vivencias londinenses, pensando sobre todo en mi madre que se preocupa tanto cuando no estamos con ella. Una vez que ni una cosa ni la otra son posibles, una vez que el destino se obstina en que no me vaya a Londres y mi madre no puede seguirme a través del blog, ¿qué sentido tiene? Quizá ya no el que le quise dar en su día pero sí otros muchos. Por ejemplo mostrarme tal y como soy y compartir lo que estoy aprendiendo últimamente a raiz de lo que estoy viviendo. ¿Por qué no compartir todo aquello que me está ayudando a crecer como persona, de manera que quizá ayude a los demás?

Me inspira El espejo de Krys, un blog que descubrí recientemente y en el que me ví reflejada porque compartimos inquietudes, gustos musicales, literarios y seriales, y que muchas veces pone palabras a lo que pienso. Pero sobre todo, me inspira su frase:

Toda historia tiene un final feliz; si no eres feliz, entonces no es el final...